Como extensión del debate sostenido en el Congreso de Lyon (1), quisiera desarrollar algunas observaciones respecto al problema de la culpabilidad en psicoanálisis, en particular en sus relaciones con las nociones vecinas de preocupación y responsabilidad. Comenzaré por recordar que el sentimiento de culpabilidad inconciente no se experimenta como culpabilidad: el sujeto, escribe Freud, se siente más bien enfermo. Notemos que si, por el contrario, el sentimiento de culpabilidad se presenta a la conciencia, es experimentado esencialmente como angustia de culpabilidad. Así, en la clínica la culpabilidad adquiere una connotación particular que la distingue de otras acepciones, especialmente jurídicas, del término. Sentirse culpable, conciente o inconcientemente, no es simplemente aceptar un veredicto; es exponerse ipso facto al efecto performativo de un juicio y de una sentencia, pero juicio y sentencia instituidos a la manera de Kafka, es decir, no formulados explícitamente. De ahí su efecto funesto: la angustia de culpabilidad o el hecho de sentirse aquejado, enfermo. A propósito de ello, no está demás recordar que, en el proceso psíquico, los afectos son sometidos a elaboración y que el «proceso de afectación» (2) puede operar o bien en dirección de la elaboración y la diferenciación de los afectos, o bien ir en sentido contrario y conducir a una degradación de los mismos hasta su «nivel cero» que es la angustia, incluso en sus equivalentes y expresiones somáticas. Así, puesto en relación con la elaboración o con la degradación de los afectos, el sentimiento de culpabilidad se nos presentará como un término medio entre la angustia bruta y sentimientos más finamente modulados, como la preocupación por el otro y el sentimiento de responsabilidad (volveré sobre éstos últimos).
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| * «Culpabilité et responsabilité», en Revue française de psychanalyse, 2003/5, Vol. 67, p. 1633-1636.
1. Durante el debate al que fuimos invitados, Michael Parsons, Jorge Canestri y yo acordamos discutir una propuesta de Parsons relativa a la culpabilidad, y especialmente la reserva que expresaba su autor en cuanto a buscar siempre la oportunidad de «suprimir la culpabilidad», como lo propone André Beetschen en su ponencia. Grosso modo, la propuesta de Parsons consistía en recordar que el sentimiento de culpabilidad también puede concebirse como una ganancia del análisis, si se lo reubica en el marco del acceso a la posición depresiva por oposición a la posición esquizo-paranoide, siguiendo las concepciones kleinianas clásicas.
2. Michel de M’Uzan, Affect et processus d’affectation, in De l’art à la mort, Paris, Gallimard, coll. «Tell», 1977.
3. Jean Laplanche, Problemáticas I. La angustia, Bs. Aires, Amorrortu, 1988.
4. S. Freud, Quelques types de caractère dégagés par le travail psychanalytique, OCFP, v., XV.
5. Se recordará que, en la melancolía, el superyó es descrito por Freud como «cultivo puro de la pulsión de muerte». S. Freud, El yo y el ello, O.C, v. XIX, Amorrortu.
6. Según la distinción propuesta por Jean Laplanche en «Responsabilidad y respuesta», Véase en Entre seducción e inspiración: el hombre, Amorrortu, 2001.
7. D. Scarfone, «Accuser réception», Libres cahiers pour la psychanalyse, n 6, 2002.
8. Me refiero a lo que dice Freud sobre esas dos partes del objeto; su nudo que escapa al juicio y se constituye como «cosa» inasimilable (das Ding), y sus propiedades que se prestan a la «comprehensión», véase el Proyecto de una psicología científica.
9. J. Laplanche, «La transferencia: su provocación por el analista» en La prioridad del otro en psicoanálisis, Amorrortu, 1998.
10. Durante nuestro debate in vivo que tuvo lugar en Lyon. Evidentemente no he podido consultar los textos que posiblemente han aportado para la publicación de este número. |